sábado, 17 de febrero de 2018

HE VISTO COSAS...


He visto cosas que no podríais creer. He visto gente hablando sola por la calle, algunos incluso por el móvil. He visto gente hipercomunicada que no tiene con quien hablar. He visto equiparar la estupidez y la sabiduría, poniendo en la misma bandeja el conocimiento y la ignorancia. He visto máquinas que fabrican órganos, ingeniadas por sabios que salvan vidas, para recuperar estúpidos en busca de notoriedad, que se hacen virales escaldándose con cubos de agua hirviendo o reventándose las entrañas con pastillas de detergente.

He visto premiar a los ejecutivos que han arruinado las empresas y abocado a miles de trabajadores a la miseria, privatizando las ganancias y socializando las pérdidas. He visto a los gobiernos rescatar a los bancos con el dinero del estado para luego pedir préstamos a esos bancos para poder financiar las arcas públicas (ahora sí, con un buen interés). He visto empobrecer a la gente que produce bienes y realiza servicios con su fuerza de trabajo y prosperar a los vagos improductivos que nada aportan y de nada sirven. He visto países en la indigencia, donde su población malvive con un cuenco de arroz al día, gastarse miles de millones en armamento, vendido por los dueños de la Tierra. He visto niños soldados más pequeños que el AK-47 que manejan. He visto que en pleno siglo XXI el comercio de esclavos sigue operativo en muchas zonas del planeta mientras en otras se lleva a las mascotas a la peluquería, la manicura o el psicólogo.

He visto producir basura a un ritmo indigerible y exportarla para que los pobres tengan algo en donde rebuscar, mientras los coches se vuelven inteligentes, los ordenadores piensan por nosotros, el genoma humano nos descubre el secreto de la vida y nuestros telescopios alcanzan los confines del Universo. He visto a los oprimidos votar a sus opresores y a las víctimas defender a sus verdugos. He visto a los dictadores alardear de democracia y reclamar sus derechos y a nuestros guardianes apalearnos por creer en la justicia. He visto a los ignorantes adoctrinar a los sabios y a los estúpidos reivindicar con orgullo su necedad. He visto despreciar a la mitad de la población, abusar de ella y negarle la dignidad y la justicia por el único hecho de ser mujer.

He visto ponderar la superchería y los falsos milagros y despreciar el milagro de la ciencia y el conocimiento. He visto gente considerada culta creer en un dios que, dicen, nació de una virgen, caminaba sobre las aguas, convertía el agua en vino, multiplicaba los peces y resucitaba a los muertos, dueño de un más allá del que nadie ha vuelto. He visto adorar a un dios misericordioso, clemente y compasivo pero necesitado del genocidio y el martirio en su nombre. He visto gente que se dice piadosa cuyo dogma niega a sus hijos una trasfusión que salvaría sus vidas. He visto gente, empecinada en otorgar la condición de persona al embrión humano, desdeñar a los ya nacidos y negarles el derecho a morir con dignidad a los agónicos y a los que renuncian a existir. He visto adorar a un dios más preocupado en prohibir el amor entre semejantes que en salvar a los miles que mueren de forma injusta, un dios mezquino que prefiere condenar al fuego eterno a dos personas que se quieren que ayudar a los desprotegidos, víctimas de la codicia, la indecencia o la injusticia. He visto a los que se arrogan la preeminencia moral de nuestras sociedades abusar de los infantes y destrozar sus vidas.

Pero también he visto amor, generosidad, altruismo, abnegación, humanidad, inteligencia, hospitalidad y grandeza que me ayuda a soportar tanta iniquidad, vileza y egoísmo. Lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Lo que da sentido a la vida y lo que la hace insoportable. La grandeza y la miseria de una existencia insignificante y contradictoria en un cosmos inconmensurable. Y con todo ello sólo puedo sentirme agradecido por la vida que me ha tocado vivir y entonar un deseo universal: amen... en vez de amén.

Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas

miércoles, 24 de enero de 2018

EN APOYO DE PATXI ZAMORA


Durante muchos años la Caja de Ahorros de Navarra fue el referente económico de Navarra. Muchas personas tuvimos algún tipo de relación laboral, comercial, social o profesional con la CAN. Desde su fundación al amparo de Diputación el año 1921 hasta su desaparición en 2012 la andadura de esta caja de ahorros fue sobresaliente hasta prácticamente la última década. Hubo muchos años de bonanza y crecimiento económico que hacían presagiar que, el buque insignia de la economía navarra que manejaba más de la mitad de la economía de la comunidad era indestructible: a comienzos del milenio a nadie se le pasaba por la cabeza que, entidad tan solvente, conservadora y con tantas reservas, pudiera irse al traste. 

Pero llegó Enrique Goñi, ejecutivo atrevido donde los haya, con una más que cuestionable experiencia en el sector y un desmedido ego, apadrinado (o para ser más exactos, impuesto) por el entonces presidente del Gobierno Foral Miguel Sanz. Bajo el mandato de tan agudo timonel se sustituyó la meritocracia por la sumisión y comenzó un intento de expansión, (contraria a la mesura y ponderación imprescindibles con los dineros ajenos), aprovechándose de las reservas, activos e inmovilizado acumulados durante ocho décadas de brillante crecimiento. Pretendió que una caja de ahorros de una autonomía uniprovincial de medio millón de habitantes se lanzase a conquistar el mercado financiero nacional y, como esto también se le quedó pequeño, desembarcó en Washington a captar el capital estadounidense. “Navarra siempre p’alante”

Cualquier estudiante de primero de Económicas hubiera apreciado el dislate pero “el emperador seguía desnudo” y nadie osó contradecirle o si alguien lo hizo fue rápidamente comprado o defenestrado. Se remodelaron todas las oficinas de la CAN, se compraron numerosos y espléndidos locales en muchas Comunidades Autónomas, se organizaron viajes de lujo, se sustituyó la plantilla  a base de jubilaciones y nuevas contrataciones en busca de docilidad y sumisión, se multiplicaron las jefaturas, dietas, viajes, eventos, grandes campañas publicitarias, se fusionó con otras dos cajas minúsculas (aunque tuvo que aceptar a Cajasol como socio necesario a instancias de Banco de España), se salió a Bolsa... y al poco ya era pasto de los tiburones que la absorbieron por la deuda con el FROB. Nadie pareció ser responsable de tan nefasta gestión y nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando... ¿o sí?.

A pesar de todo, este expolio no quedó semi oculto para los que trabajamos en la CAN ni ignorado para el resto de la ciudadanía, gracias a la labor de personas como Patxi Zamora, Alberto Gil y Aritz Intxusta, que, tras un arduo y competente trabajo, supieron desgranar muchas de las irregularidades, ilegalidades y despropósitos de la última década de la entidad navarra. Consiguieron devolvernos un poco de dignidad a los que trabajamos en la CAN, al publicar El Banquete, en cuyas páginas se recogieron muchos detalles de lo acontecido en esa década y donde se señalaba a los responsables con nombres y apellidos.

Ahora, una mano oculta ejerce su venganza sobre este valiente trabajador de Iberia, dejando constancia que se castiga al denunciante en vez de al criminal.  Se fueron de rositas aquellos que dilapidaron el esfuerzo colectivo como si fuera su propio patrimonio de manera tan irresponsable como ignorante y se escarmienta a quien tuvo el valor de publicar los hechos. Buena muestra de que los poderosos siguen moviendo los hilos pero también de que aquel libro dio en el clavo. Ánimo Patxi, no estás sólo.

Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas

domingo, 15 de octubre de 2017

Majadahonda, Altsasu, Catalunya, ...

Hace cosa de un mes (que pronto se olvidan las noticias...) hubo una trifulca terrible provocada por la negativa de los organizadores de un festival de música en Majadahonda a superar el aforo local, lo que provocó graves disturbios entre los jóvenes que se habían quedado fuera del recinto y los guardias de seguridad del evento. Los incidentes continuaron hasta altas horas de la madrugada con los agentes de la policía nacional y de la guardia civil que acudieron para intentar controlar la batalla campal que duró hasta bien entrada la madrugada y tuvieron que repeler el lanzamiento de piedras, botellas, sillas y todo tipo de objetos. La tangana se saldo con quince jóvenes heridos y veintisiete detenidos y a nadie se le ha ocurrido calificar hechos tan graves en otra cosa que no sea una trifulca callejera sin mayores consecuencias.

Esto no tendría mayor relevancia si no fuera porque hay ocho jóvenes de Alsasua que, tras una bronca nocturna en un bar de la localidad con unos guardia civiles de paisano, están acusados de terrorismo y se les pide trescientos setenta y cinco años de cárcel. Distintas varas de medir dependiendo del lugar de nuestra geografía en la que te encuentres.

Por lo visto todas las manifestaciones ultrapatrióticas que hemos visto estos días a lo largo y ancho de la piel de toro, en las que han reverdecido las muestras de fervor “nacional-católico falangista y de las JONS” de exaltación franquista, con múltiples cantos “cara al sol” y saludo fascista incluido, el jaleo del “a por ellos” de los familiares de los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, las amenazas por parte de un diputado al president de Catalunya diciéndole que acabaría como Lluis Companys, fusilado por los fascistas, o las desmedidas agresiones a gente pacífica e indefensa, no merecen ni siquiera un pequeño comentario de esta justicia que, algunas veces, más que ciega parece idiota.


La inconsciencia e ineptitud de quien manda a los de la porra a “arreglar” un problema político que exige diálogo e inteligencia no hace sino corroborar la talla profesional del mandatario empecinado en no querer ver la realidad. Terrorista es quien practica el terror para acojonar a la población, o eso creía yo...

Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas.

sábado, 14 de octubre de 2017

RECUPERAR LA JUVENTUD


Hoy, viendo el telediario, he creído recuperar mi juventud. Por un momento he sentido las ganas de vivir y pelear de mi adolescencia, con aquella insensatez y lozanía de un mundo por descubrir. Mi cuerpo cansado, ahíto de goteras y mi resabiada y desconfiada mente, con los años acumulados como ladrillos, se han esfumado dando paso a una frescura olvidada en el fondo de mis sinapsis. 

El noticiario mostraba imágenes de una manifestación que reprobaba las ansias consultivas e independentistas de muchos catalanes. Los gritos contra el nacionalismo catalán y el segregacionismo salían de las bocas indignadas que clamaban contra la insensatez de un proyecto incierto y a favor de la unidad de los españoles.

Fugazmente, la cámara enfoca una camiseta que me retrotrae medio siglo atrás. Es sólo un momento, ya que, al contrario de otras imágenes repetidas una y otra vez hasta la saciedad, ésta no vuelve a aparecer en ningún informativo ni programa de debate en ninguna de las cadenas televisivas. El individuo que porta la reivindicativa camiseta, luce en su pecho la cara de Millán Astrain en una conocida foto de la época, con el inconfundible lema, esencia de su ideología: ¡Viva la muerte!

Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas

domingo, 3 de septiembre de 2017

LENGUAJE VISCERAL


Cada vez más, los científicos insisten en ubicar el lenguaje distribuido por todo el cerebro, sin embargo parece ser que aquellas palabras y frases que nos salen de forma visceral, sin pensar, como los tacos o las interjecciones, radican en algún punto muy concreto de nuestro hemisferio derecho, el que tradicionalmente alberga nuestros sentimientos, la imaginación o el cálculo aproximativo. Conocí al padre de un amigo que, tras sufrir un ictus, había perdido el habla y solo acertaba a pronunciar un repetitivo “ti ti ti…”. Cuando se enfadaba, por no poder comunicar lo que rondaba por su cabeza pronunciaba un sonoro y claro “¡cagüendios!”. No es el único caso que he conocido de enfermos cerebrales con la limitación de decir, exclusivamente, tacos.

A pesar de lo que puedan decir los pusilánimes y envarados política y léxicamente correctos, los juramentos y blasfemias son inherentes a los seres humanos y el lenguaje no estaría completo sin las palabrotas. Son necesarias e imprescindibles. Pero, ¿cómo utilizarlas? ¿Cómo explicarle a un extranjero la diferencia de matiz entre una maldición y otra expresión airada? ¿Cómo diferenciar un taco de una blasfemia? ¿Cómo explicar el sentido de frases casi iguales que significan cosas tan diferentes? Intentaré dar una somera explicación con el convencimiento de que me voy a dejar en el tintero una gran parte del amplísimo mundo de los juramentos, tacos y palabrotas.

El tema sexual está muy presente en este tipo de expresiones y su número tiene mucho que ver. Así por ejemplo “vale un huevo” o “…un cojón” indica carestía; “echarle dos cojones” “o “…un par de huevos” sugiere fuerza y arrojo y “tres cojones me importa” hace referencia a escasez y nadería, aunque a veces se suele decir “Estaba de tres cojones” para expresar calidad o excelencia. Para recalcar la bondad de algo se dice que “¡está cojonudo!”,  a veces se nombran en gran cantidad para expresar satisfacción o excelencia: “estaba de mil pares de cojones” y para expresar placidez o agrado se dice que “Se está de cojones”. El tamaño importa, como no podía ser de otra manera y nunca se mencionan cuando son pequeños: “¡Menudos cojones tenía el tío!”.
Si de algo se dice que… “¡Tiene cojones!” es porque tiene fundamento o es algo extraordinario. “Por los cojones” suele referirse a improbable o ironía. Sin embargo, cuando se dice “¡Por mis cojones!” denota determinación y resolución de llevar algo a cabo. Lo mismo que cuando se dice "¡Por mis santos cojones!", en cuya acepción se da un marchamo de santidad que corrobora el buen fin de lo propuesto. Por el contrario, pasarse algo “Por el forro de los cojones” quiere decir que no se va a llevar a efecto o que es improbable. “Qué cojones tiene” o “qué huevos tiene” se suele referir a valor aunque a veces indica vagancia o indolencia, en cuyo caso sería más claro la expresión superlativa: “¡Vaya cojones que tiene!” o “¡Qué cojonazos!”.  Cuando se dice “¡Qué cojones!”  o “¡Cojones!” a secas puede indicar sorpresa, admiración, afán de recalcar, contrariedad… Otras veces se mencionan para indicar desacuerdo, “¡Sí hombre…! ¡Los cojones!”.  Cuando se dice “Poner los cojones sobre la mesa” implica que se impuso en una situación de desacuerdo. “Lo que me sale de los cojones” es hacer la propia voluntad y “tener los cojones negros” se refiere a haber estado en muchas ocupaciones o labores. Uno “Manda cojones” cuando se ve sorprendido por la insensatez o el desatino, está “de cojones” si se encuentra placenteramente y se tiene que aguantar si “no tiene más cojones”. A veces se usa para demostrar asombro o incomprensión, “Pero, ¿Qué cojones quiere decir eso?”. Cuando alguien se los toca indica vagancia, ociosidad o indolencia: “Se está tocando los cojones”. Sin embargo si es a otro al que se le tocan quiere decir que se le está incordiando, “¡No me toques los cojones!”. A veces se hace mención a cierto número para construir una frase que indique incredulidad y desapego: “Ya, ¡Y mis cojones treintaytres!”. Finalmente estar “acojonado” expresa miedo, temor o cobardía, sin embargo si algo es “acojonante” es que es fantástico y si es “descojonante” es que es para partirse de risa.

Así como los testículos participan en un montón de expresiones con múltiples significados y sentidos, la polla, el cipote, la chorra, el pito, la verga, el falo, el apio, la pilila, el rabo, el nabo, la minga, el pajarito… no tiene tantos dichos. Si que es cierto que se usa en frases como “Partirse la polla” para expresar una risa exagerada y “ser la polla” alude a una facultad o habilidad especial. Estar "achorrado" viene a significar falta de capacidad, "estar atontado"“Tocarse la chorra” se emplea en el sentido de vagancia, “¿Qué chorra dices?” se usa para expresar falta de comprensión o “¡Qué chorra más da!” para recalcar que algo no tiene importancia, pero la verdad es que hay muchas menos expresiones viscerales con este atributo en cuestión.

El coño también sale a relucir en nuestro léxico intempestivo: exclamado sin atributos, “¡Coño!” expresa sorpresa y admiración y cuando va en interrogación sirve para recalcar la pregunta: “¿Qué coño pasa aquí?” o darle más énfasis “¿Y a ti qué coño te importa?”.  Unas veces se le menciona como destino indeseable, “¡Vete al coño de tu madre!” y otras como lugar despreciativo, “¡Me lo paso por el coño!”. No se suele emplear mucho en el sentido de “tocárselo” como sinónimo de no hacer nada: en ese caso se hace mención a “la breva”, “Estaba todo el día tocándose la breva”. El coño también hace referencia a lejanía, en cuyo caso se le asigna el quinto número cardinal: “Está en el quinto coño”. Se hace referencia a capricho o elección, “Haré lo que me salga del coño”. Otras veces se menciona al órgano de “la Bernarda” para indicar desastre o desorden “Aquello era el coño de la Bernarda”, se supone que porque todo el mundo andaba por allí sin orden ni concierto.

El culo si que tiene un montón de frases adjudicadas. La más extendida es “¡Que le den por el culo!” para indicar desprecio o desdén y “Mandar a tomar por el culo” manifiesta deseo de quitarse a alguien de encima, despreciarlo o como mínimo ignorarlo. “Me da por el culo” indica desagrado. “Le han dado por el culo” quiere decir que ha salido perjudicado. “Le ha salido de culo” denota imperfección y desastre, “Ir de culo” significa que va mal y “Ha quedado como el culo” revela que la actuación ha sido desastrosa. Ser un “caraculo” o un "tontolculo" no precisa explicación y “tener la gracia en el culo” es ser un metepatas, inoportuno e inapropiado.  Por lo general, todas las expresiones que se refieren al culo, y que abundan en el lenguaje coloquial, indican que las cosas han salido mal, no son apropiadas o se sale perjudicado, sea la situación que sea.

Complemento del culo es cagarse en algo o alguien como forma de denostar y vilipendiar una situación o al prójimo. “Mecagüenlaputa” se lleva la palma en el ranking de las deposiciones, aunque “Mecagüendios” no se queda atrás. En esto de defecar virtual o platónicamente (idealmente) hay un amplio muestrario de expresiones, alguna tan común como “mecagüenlaleche”, “cagüenelcopón”, “cagüenlahostia” o “cagüenlomásbarrido” hasta otros más particulares y localistas  como “mecagüen los zapatitos del niño Jesús”, “mecagüen la putísima Concepción, “mecagüentusmuelas” o “mecagüen la madre que me partió el armario”, etcétera. etcétera,  poniendo cada uno su particular destino a lo que le sale del culo dependiendo de lugares, generaciones, costumbres y apetencias, siendo imposible recoger siquiera una aproximación de todas las expresiones que circulan por nuestras gargantas. Aquí convendría hacer mención de “la mierda” tantas veces en boca de todos  y que combina el famoso “vete a la mierda”, que denota desprecio, con el “ganó dinero como mierda”, refiriéndose a abundancia, si bien la comparación, “eso es una mierda” admite pocos matices. Cuando precisamos zanjar un asunto de manera extemporánea, exclamamos el insustituible “¡A la mierda!” y resulta difícil evitar pronunciar “¡mierda!” de forma mecánica cada vez que algo nos sale mal.

Pero si hay un comodín que se utilice en todo tipo de expresiones, favorables y desfavorables, esa es “puta” y sus descendientes y ascendientes, “Hijo puta” y “Puta madre”. Las abuelas se suelen dejar al margen.
El más socorrido e impersonal es “mecagüenlaputa”, imprecación que, sin referirse a nadie en concreto brota en cualquier contrariedad. Cuando "mecagoensuputamadre" está claro que no estoy contento con alguien y es palabra recia de usar selectivamente si no queremos llegar a las manos. Para indicar que algo va bien o ha salido satisfactoriamente se dice “de puta madre”, pero si no estás contento con la actuación de alguien se alude a “su puta madre” aunque esta expresión adquiere tantos significados que convendrá que nos paremos en ella. Si se dice “Vete con tu puta madre” se le anima a alguien a irse a espanzurrar pero cuando se dice “Fuimos de puta madre” quiere decir que el viaje transcurrió sin dificultades. Por lo general, cuando se dice “de puta madre” es que es bueno o ha quedado bien pero si decimos “su puta madre” referido a algún acontecimiento es que algo ha salido mal.
Llamarle a alguien “hijoputa”, “hideputa” o “hijo de la grandísima puta” es un insulto de los gordos, no obstante muchas veces nos referimos a algún con un “¿Qué pasa hijoputa?” aunque hay que tener mucha confianza con él para llamarlo así. A veces también decimos refiriéndonos a alguien “¡Qué hijoputa!” para referirnos a alguien con una cualidad especial o que ha logrado algo digno de mención.
Ser “el puto amo” es destacar en algo, hacer algo muy bien, pero cuando quieres quitarte a alguien de encima y denostarlo se le manda “a la puta mierda”. Hacer mención a “la puta que lo parió” es denigrar a alguien aunque en lenguaje coloquial también se usa entre colegas para destacar algún logro o cualidad. Y está claro que “…una putada” es una faena que te hace alguien, un contratiempo o un revés.

El “joder” tiene también lo suyo. Se es un “jodido” si eres retorcido y difícil de tratar aunque la acepción más común para “estar jodido” es pasar una mala situación. “¡Que te jodan!” es como una maldición que le deseas al prójimo y “¡joder!” a palo seco y a bote pronto es signo de contrariedad y enervamiento, aunque existen multitud de variantes y matices con esta expresión tan manida. Andar “jodiendo la manta” significa incordiar y “¡Hay que joderse!” implica resignación y aceptar las contrariedades sobrevenidas. La “jodienda” tiene muchas expresiones  casi siempre negativas y el habitual “¡…no te jode!” se refiere a asombro o rechazo, aunque su significado y usos son amplísimos.

No podemos olvidarnos de la hostia y el copón. Cuando algo “Es la hostia” se refiere a que es algo grandioso o por lo menos de gran tamaño, aunque su utilización es tan variopinta y con tan múltiples significados que hay que acudir al contexto para saber de qué se está hablando: “ese tío es la hostia”, “hizo la hostia”, “aquello fue la hostia”“jugó de la hostia”, … sin olvidarnos de la imprecación “¡Hostia!”, “¡La rehostia!” y todas las maneras suaves de decirlo que la pacatería ha diseñado a lo largo de los años: “¡La ostrivirí!”, “¡La hosmia!”, “¡Hostitú!” “¡La Hordiga!”, “¡La Hospitalera!”, etc.etc.etc.

Y por supuesto solemos combinar unas imprecaciones y otras y aliñarlas con insultos de lo más variados e imaginativos. A los clásicos “cabrón”, “maricón”, “idiota”, “atontado”, “gilipollas”, “bobo”, “animal”, “cerdo”, “capullo”, “caraculo”, “chulo”, “estúpido”, “gamberro”, “huevón”, “imbécil”, “anormal”, “macarra”, “majadero”, “mamarracho”, “metepatas”, “necio”, “palurdo”, “paleto”, “pardillo”, “pedante”, “pelele”, “pelma”, “pringado”, “ridículo”, “ruin”, “soplapollas”, “soso”, “tontolaba”, “vacaburra”, “vaina”, “zafio”, “zascandil”, “zorrón”…. podríamos añadirles miles y miles en un inventario casi imposible de enumerar.

Dejémoslo aquí, que ya me he cansado y, pienso, que con esta breve reseña, el guiri que se asome a nuestra lengua tendrá una buena dosis de conocimiento para poder conversar y entender nuestro amplio léxico juramentil, orgullo de nuestra lengua e idiosincrasia patria. Amén.

 Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas.



IMANES


Me llama la atención el abrazo protagonizado entre los padres del niño asesinado en la Rambla y el imán de Rubí. Un gesto recogido por la prensa como uno de los momentos más emotivos del acto que tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento de la localidad del pequeño y cuyo gesto arrancó los aplausos de los concentrados al grito de No tinc por.

No me cabe duda que los gestos, solidaridades, ceremonias, simbolismos y actitudes son importantes cuando sucede una catástrofe, una desgracia o un acto terrorífico como el que se vivió en las Ramblas a mediados de agosto. Los familiares de los fallecidos, los heridos, las personas que vivieron ese trance, la sociedad entera necesita algún tipo de ceremonial que conjure el mal trago pasado aunque no cambie el pasado ni sirva de vacuna para el futuro. Es momento de expresar nuestra solidaridad y empatía y, aunque me parece imprescindible que la comunidad musulmana se posicione en contra de los asesinos y a favor de las víctimas, no entiendo demasiado bien ese abrazo.

Porque los responsables religiosos de las mezquitas no son totalmente inocentes, aunque tampoco se les pueda considerar culpables. Ellos predican una religión monoteísta que, lo queramos ver o no, margina a la mujer, reniega de la ciencia y los valores de la ilustración, nos consideran infieles a los que tienen otras creencias religiosas, somos ateos o agnósticos y pretenden extender su alucinante y extemporánea doctrina al resto de la humanidad, unos por las buenas y otros (los protagonistas del desaguisado) por las malas. 

Respeto que cada uno busque su propia filosofía y consuelo vital en la intimidad, que se sirva de las creencias que su comunidad haya podido tener a lo largo de su existencia y que interprete los misterios cósmicos como mejor le venga en gana, pero hay que recordarles que nuestra sociedad no se rige por creencias morales o religiosas, que nos hemos dotado de leyes que dicen, no lo que hay que hacer, sino lo que está prohibido y atenta al resto de la colectividad, que todas las personas tenemos los mismos deberes y derechos y que no admitimos discriminación por razones de nacionalidad, ideología, religión, sexo, etc.

Las personas de nuestra sociedad han luchado por conquistar unos valores de libertad, fraternidad e igualdad, se rigen por principios democráticos y racionalistas, alcanzando  grandes logros tecnológicos y científicos. Nuestros pueblos y ciudades están abiertos a la gente que viene de otras culturas y otras tierras pero es condición sine qua nom que acepten la ley y nuestra forma de vida. Y su doctrina, lo mismo que otras religiones, no se ha actualizado con los principios, valores y descubrimientos consensuados por nuestra comunidad. No podemos tolerar que los prejuicios, la ignorancia y el despotismo se difundan en sus mezquitas, iglesias o sinagogas. Los respetaré cuando desde sus púlpitos y minaretes toleren al diferente, acaten nuestras leyes y consideren a las mujeres de forma equitativa a los hombres. Hasta entonces, sus imanes me repelen. Y sí, tinc por, pero lo venceré, porque los que lucharon por la libertad, el conocimiento y la solidaridad humana también lo tuvieron y lo superaron, aunque les costase la vida.

Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas

jueves, 31 de agosto de 2017

EL SER HUMANO: COMPLEJO Y CONTRADICTORIO


En verano, cuando las noticias escasean y las distintas cadenas televisivas echan mano de  eventos curiosos, insignificantes o ridículos, a veces nos llegan sucesos que ponen en duda la cadena evolutiva.

En Madeira, un viejo árbol se desplomó ocasionando la muerte de trece personas. Los fallecidos asistían a una romería, honrando a la virgen del Monte, durante los actos con motivo de la festividad de la Asunción de la virgen María, que se celebran bajo un arce centenario. Al parecer el tronco estaba hueco y algunas ramas ya se habían desprendido unos meses antes. Las autoridades, que ya habían sido advertidas del peligro, decidieron dejar a la providencia divina la protección de los fieles que oraban bajo su carcomida fronda.  Seguro que el año que viene no faltan fieles.

No es la primera desgracia en la que la divinidad se muestra ineficaz a tenor de los decesos ocurridos, por ejemplo, en la peregrinación que se hace todos los años a La Meca, en cuyo evento se van sucediendo las desgracias año a año. Desde 1.987 se han contabilizado más de 4.500 muertes por avalanchas, aglomeraciones, insolaciones, derrumbes y tempestades. ¿Será consciente Alá de las consecuencias de llevar a los mil quinientos millones de musulmanes en peregrinación a La Meca? Seguro que no tiene ningún interés económico en ello.

En la India (¡mil cien millones de habitantes!), la condena del gurú Gurmeet Ram Rahim Singh Ji Insan por violación múltiple, acusado también de asesinato y haber castrado a 400 fieles “para alcanzar a dios”, derivó en protestas y disturbios que ocasionaron la muerte de 32 personas y cientos de heridos. El mismo Nobel de la Paz indio, Kailash Satyarthi, ha tenido que recordar que hay que proteger a las víctimas y no a los violadores, aunque no parece tener el carisma del santón ni hilo directo con el Altísimo.

La siguiente noticia tiene que ver con el festejo de un pueblo que, a falta de presupuesto para realizar un encierro con toros, no se les ha ocurrido mejor idea que lanzar una bola enorme de poliexpan (florespan, que dicen los entendidos) por las empinadas calles del villorrio. La cosa es que cada año hacen la bola más grande y la de este año le ha golpeado a un vecino contra el vallado y le ha producido un traumatismo craneoncefálico que, los médicos intentarán paliar y su familia sobrellevar. Las declaraciones de vecinos y autoridades no tienen desperdicio. A nadie se le ocurre, tras la desgracia, suprimir entretenimiento tan absurdo, eliminando festejo tan descerebrado o, por lo menos, reduciendo el tamaño del bolo hasta unas dimensiones adecuadas para no causar tal estropicio. No, lo que están pensando para el año que viene es acolchar el vallado y dar instrucciones a los beodos participantes en fiestas tan imaginativas, para que sepan que no se puede parar una esfera de trescientos kilos con las manos. ¿De verdad tenemos que seguir invirtiendo en i+d?

La última noticia que voy a referir se ha puesto de moda gracias a las nuevas tecnologías de lanzarse un cubo de agua hirviendo por la cabeza. Resulta que, hace ya un tiempo, se puso de moda echarse un balde de agua helada para promocionar una campaña de concienciación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y eso les dio la idea a las mentes privilegiadas que pululan por internet para poner de moda otra costumbre que consiste en lanzarse un cubo de agua a punto de evaporarse por encima como un reto o de lanzársela al prójimo como una gracia, que ha causado no pocas quemaduras, ingresos hospitalarios y secuelas de achicharramiento por pura necedad. No hay mejor ejemplo de lo que es un estúpido: alguien que se crea un perjuicio, con coste añadido para la sociedad y sin generar ningún tipo de beneficio. ¿A nadie se le ha ocurrido, todavía, meter la cabeza en una prensa?. Todavía estoy a tiempo de hacerlo viral.

Está claro que la humanidad ha conseguido logros tan espectaculares como descifrar el secreto de la vida y la inmortalidad, conocer los confines del universo, alcanzar cotas tecnológicas inimaginables. Ya están funcionando impresoras 3D que hacen piel humana... para reparar a los descerebrados que se echan cubos de agua hirviendo por la cabeza.

Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas