Está muy equivocado Santiago Abascal con respecto a las personas que han entrado esta semana en Ceuta desde Marruecos, al reclamar que «¡Hay que echarlos ya! ¡A todos! Con los medios que sea. Y si el Gobierno no lo hace, tendrán que ser los españoles solos». Tampoco creo que el diputado José María Figaredo esté muy acertado al asegurar que «lo que hay que hacer es meter al Ejército, cogerlos a todos y devolverlos al sitio del que han venido» y anima a «cazar» a los que han conseguido traspasar la frontera. Sobre los que han muerto en el intento no se han pronunciado.
A mi entender, estos señores están errados (no sé si con hache o sin ella) en su análisis de la situación provocada por la avalancha de inmigrantes. Como bien reza el mantra neoliberal tiempo de crisis, tiempo de oportunidades y, para sacar tajada de la contrariedad, no hay como fijarse en el amigo estadounidense. La solución para todos esos desarrapados que intentan salvar las concertinas que ponemos en nuestros muros es encerrarlos a todos y todas en cárceles. ¿Que no hay suficientes? Hagámoslas. ¿Que cuestan dinero? ¿Quién dice que tienen que ser gratis? Cobremos por los servicios y, si ellos y sus familiares no tienen con qué pagar, hagamos como el franquismo con los presos republicanos: que costeen su estancia en el talego a base de trabajo y esfuerzo.
La cantidad de centros penitenciarios que se pueden implementar, tanto públicos como privados, así como el volumen de negocio que puede llegar a generar el suministro, la logística y las empresas subsidiarias satélites que complementen la infraestructura necesaria para albergar a semejante ejército de producción no es baladí y creo que puede suponer un impulso importante para nuestra economía.
En julio del año pasado, el Congreso de EEUU aprobó una ley presupuestaria que incluye una partida de 45 mil millones de dólares para que el ICE redoble sus efectivos y construya nuevos centros de detención, además de otros 30 mil millones para arrestos y deportaciones. CoreCivic, una de las principales corporaciones de prisiones privadas reportó unos ingresos en el segundo trimestre de 538 millones de dólares y GEO Group, la principal contratista del ICE notificó ingresos de 636 millones de dólares en el mismo periodo. Este último grupo ha reactivado cuatro centros con un total de 6.600 camas para ICE y que reportarán más de 240 millones de dólares anuales. En ese país el 73% de las personas detenidas por motivos de inmigración en 2017 se encontraban en instituciones privadas.
EEUU tiene una de las poblaciones reclusas más numerosas del mundo, entre 1,8 y 2 millones de personas entre rejas, 600 presos por cada 100.000 habitantes, mientras que en España es de unos 113 por cada 100.000. Salta a la vista la oportunidad que tenemos por delante. Empresas estadounidenses como Securus y Keefe, que brindan sus servicios en centros penitenciarios, cobran hasta 25$ por una llamada telefónica de 15 minutos y 6$ por un depósito de tan solo 20$.
Los inmigrantes ilegales pueden ser un nicho de negocio a explotar con múltiples posibilidades, dada la situación estratégica de nuestro país. Nada de repatriar, se les mete a todos entre rejas y a producir: mano de obra joven y gratis. Y además, seguro que están acostumbrados a comer poco.
Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas
