viernes, 7 de marzo de 2025

GEOPOLITICA DEL CAOS

 

Por lo que puedo deducir a tenor de las noticias que invaden nuestras redes informativas, el individuo más rico del mundo y el personaje con el ejército más poderoso del planeta se han aliado para decidir cómo se van a repartir el mundo y dónde ha de estar cada uno.


Guerra de Ucrania, guerra en Palestina, conflictos armados que se multiplican por distintas partes del globo, relaciones comerciales tensas con China, Rusia … las mercancías y los dineros viajando a velocidad de vértigo, mientras el tráfico de personas se convierte en “trágico de personas” y economía de subsistencia. O de supervivencia. Los percances climáticos se suceden como castigos divinos irracionales y cada día que pasa la basura generada por nueve mil millones de personas aumenta su presencia en el hacer y deshacer cotidiano de todos nosotros.


Las voces más airadas parecen tener éxito en la proclama y, aquí y allá, esgrimen motosierras, fortunas desaforadas, rotuladores como sables, e incluso mesas de salón de siete por cuatro... anunciando que estamos a las puertas de una tercera guerra mundial, que van a reorganizarlo todo y que estamos todos invitados al banquete... sí o sí que se dice ahora.


En el panorama nacional también tenemos entre nosotros una variada fauna de conseguidores, influencers, voceadores politizados y sin politizar, contertulios y sin tertulios... todos diciendo lo que se les pasa por la cabeza, azuzando al personal para que tome partido y buscando el estrambote con el que cobrar protagonismo, ser “trendintopic” de lo que sea.


Nos vemos en las redes, le dijo la sardina al bacalao. Un clima imprevisible y acelerado se impone por la interconectividad social que aumenta el ritmo de las interacciones y de una dependencia incontrolable: la IA, la “Ilegalidad Autorizable”. Usted puede saltarse la ley siempre que tenga el permiso oportuno. Así es la democracia. Si no le gusta tenemos dictaduras militares, religiosas, autarquías... usted elige.


Y de repente los acérrimos enemigos de siempre, los Iusei y los ruskis, parecen llegar a un acuerdo y para celebrarlo se meriendan Ucrania. Pero ¿y qué pasa con la expansión de la OTAN y la colocación de armas nucleares a las puertas de Rusia? ¿Podemos estar tranquilos con el arsenal nuclear de estos dos matones cuando EEUU ya abandonó el Tratado ABM de 2002 sobre el control de armas nucleares y Rusia ha dejado implícito que las puede usar?. La buena sintonía que dicen disfrutar se me antoja tan falsa como un billete de 300 euros.


No sería de extrañar que optaran por resolver la cuestión como el escorpión, que se ahogó por picar a la rana en medio del rio aún a sabiendas de que se iba a ahogar. Es la naturaleza del estúpido que, según Alexander Feldmann, es «El ser humano a quien la naturaleza ha suministrado órganos sanos, y cuyo instrumento raciocinante carece de defectos, a pesar de lo cual no sabe usarlo correctamente». «Contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano», que dijo Goethe.


No basta con parecer idiota: hay que disipar las dudas.


Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas


sábado, 8 de febrero de 2025

SIN NOVEDAD EN LA FRENTE


Parece ser que el Navarra a sus Muertos en la Cruzada no se va a poder derribar, según argumentan los entendidos en materia legislativa y judicial, ya que esta iniciativa no tiene viabilidad jurídica y, por consiguiente, dicen, es imposible.


Las razones aducidas por las sesudas sentencias del TAN y del TSJN, así como las leyes mencionadas al respecto inciden, a mi corto entender, en tres aspectos fundamentales: Había cambiado su denominación, pasando a llamarse Sala de Exposiciones Culturales del Ayuntamiento de Pamplona, aunque todo el mundo sigamos llamándole Los Caídos. La ley foral de símbolos no impone la demolición de ningún edificio, pero parece ser que impone su conservación. El edificio ya no es un símbolo franquista porque se le ha cambiado el uso y ha habido obras de reforma que ocultaron su simbología original y después de 60 años ya no se hacen misas conmemorativas del golpe militar de 1936 ni de la dictadura nacional-católica.


Parece ser también que, el mamotreto erigido como mausoleo de los insurrectos y que no ha tenido otra función desde que se construyó que conmemorar su honra, no conserva en la actualidad ninguno de los elementos de exaltación que originariamente presentaba en orden a los fines que bla bla bla... y ya no es un símbolo franquista. Tapar la inscripción de la fachada con una lona, sacar los restos de Mola y Sanjurjo manteniendo los epitafios y ocultar algunas de las inscripciones, convierte, por lo visto, el conjunto monumental en un inmueble como otro cualquiera, libre de polvo y paja de cualquier significado honorífico de los autócratas.


Bueno, como otro cualquiera no porque, la iglesia votiva o iglesia panteón pues así fue calificado por la Memoria descriptiva del proyecto, está afectada por el Catálogo del planeamiento urbanístico del Ayuntamiento de Pamplona y, además, la Academia de Bellas Artes de San Fernando solicitó la categoría de Bien de Interés Cultural para la misma, así como para las pinturas de la cúpula pintadas por Ramón Stolz que, como afirmaba en el texto que acompañó el proyecto:En todos los temas de las distintas zonas del conjunto de la composición que constituye la decoración de la bóveda, se ha pretendido evocar a través de tipos y personajes de su historia, el espíritu siempre religioso y batallador de los navarros por Dios y por la Patria.


Así las cosas parece que el cenotafio permanecerá incrustado en la ciudad gracias al cambio de denominación, a que ya no se hacen misas conmemorativas del 18 de julio de 1936 y a que la construcción es del gusto de académicos e ilustrados y, a su entender, ha de permanecer erecto indefinidamente. Y yo aún añadiría el axioma indiscutible de que a un caído no se le puede derribar.


Dicho lo cual y puestos a buscarle una función acorde con la nueva resignación, perdón, resignificación del inmueble... ¿Qué tal ofrecérselo a las exmonjas del Monasterio de Santa Clara de Belorado para que monten un restaurante de clausura como van a hacer en Arriondas? No encontrarán mejor acomodo y el Ayuntamiento solución más apropiada y rentable.


Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas.

lunes, 20 de enero de 2025

Menos es más...

 

Para muchos, el éxito en la vida consiste en conseguir ser un famoso artista o cantante, llegar a jugar en 1ª división, convertirse en un youtuber seguido por millones de visitantes, o conseguir una startup que valga millones. Es la cultura del triunfo, el emprendimiento agresivo, un modelo existencial que no admite el fracaso ni la mediocridad. Todo es susceptible de financiarse y rentabilizarse y alcanzar la fama o conseguir notoriedad es sinónimo de haber logrado reconocimiento social, bien por habilidad, méritos propios o suerte. Los valores que priman son la inteligencia, la fuerza y, por supuesto, el dinero.


Pero hoy en día los cambios se producen vertiginosamente y las cosas cambian tan deprisa que apenas da tiempo a digerir la realidad: lo que ayer era un valor seguro hoy ya puede ser obsoleto y muchas veces no se necesita una inteligencia espectacular para conseguir ingresar en las élites más selectas. Es más, a veces aún siendo una autentico idiota se puede estar en primera plana o ser “tendencia” en los medios y redes sociales.


Y así vemos cada vez más que el género humano es capaz de conseguir los mayores logros pero también de hacer las tonterías más descabelladas o decir la memez más estrambótica. Sin ir más lejos me topo en un periódico local con dos noticias en la misma página que puede ilustrar lo que quiero exponer. La prestigiosa revista Nature anuncia que un equipo de investigación ha conseguido por medio de nanorrobots reducir en un 90% los tumores de vejiga. Por otra parte, según una encuesta del CIS, un 44% de los hombres y un nada despreciable porcentaje de mujeres (entre un 32 y un 45%) creen que la crítica a los chistes machistas o la discriminación que sufren las mujeres por el hecho de serlo es exagerado y piensan que la igualdad ha llegado demasiado lejos y ahora son los hombres los que están penalizados. Las cifras de agresiones insisten machaconamente en la desproporción, sueldos y tareas reducen a paso de tortuga su disparidad y directivo sigue siendo sinónimo de hombre. Ignoro como se puede llegar a ser excesivamente similar. ¿Eso quiere decir que hombres y mujeres somos demasiado iguales?. Desde luego no hay peor ciego que el que no quiere oír.


Igual este no es un ejemplo de estupidez humana estandarizado pero no me negarán que tenemos ejemplos suficientes a diario del poder de la necedad humana. Ya lo decía Carlo M. Cippolla en su librito Las cinco Leyes de la Estupidez Humana: Una persona estúpida es alguien que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener un provecho para sí o incluso obteniendo un perjuicio (Tercera Ley de la Estupidez Humana), que las personas no estúpidas subestiman siempre el poder nocivo de las personas estúpidas (Cuarta Ley) y que la persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe incluso más que el malvado por su falta de racionalidad: un centenar de premios Nobel pueden intentar ponerse de acuerdo para un logro que un idiota, sin ningún tipo de preparación, puede descalabrar en un momento sin el menor esfuerzo.


Nos quejamos de muchas cosas, pero de la parte alícuota de estupidez adjudicada a cada uno nadie parece molesto: se diría que todos estamos contentos con la parte que nos toca.


Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas


Requetebién

 

El término “significar”, según el diccionario de la RAE, expresa representar, simbolizar, evidenciar o, como segunda acepción, distinguirse, destacar, sobresalir. No existe la entrada de resignificación, apelativo con el que quieren mantener en pie el mausoleo de Navarra a sus muertos en la cruzada, más conocido como Monumento a los Caídos. Algún columnista ya ha dejado patente la contradicción que supone someter a la opinión pública la elección del cartel anunciador de las fiestas o seleccionar quién prenderá el txupinazo en sanfermines, y sin embargo no se pregunte qué destino se elige para la tumba conmemorativa del triunfo de los sublevados en la guerra civil y exaltación del nacional-catolicismo franquista. Incluso hay quien, haciendo un alarde de imaginaria reinterpretación del panteón, propone convertirlo en Museo de la Ciudad.


Por lo que dicen los entendidos, el edificio está protegido y necesita aprobaciones y parabienes de administraciones, organismos e instituciones que valoren artística y urbanísticamente su porvenir. Un lío, vamos. Aprovechando que hoy en día hasta los más tontos tienen altavoz, y muchas veces con mayor difusión que la gente sensata, me animo a contribuir al debate generado al respecto y ofrecer mi modesto parecer.


Si lo que se pretende es darle un sentido diferente del que tenía para poner en valor otra cosa de lo que es, creo que el término conveniente a la adecuación simbólica del inmueble es requetesignificar, ya que lo que se pretende es buscar una interpretación lo más amplia y completa posible, que abarque todos los aspectos reseñables del sepulcro sin despreciar ninguno. Bastaría con hacer pequeñas modificaciones aprovechando la ocasión para requetescribir la historia, requetexplicar el pasado y poder así requeteimaginar un futuro en común armonía y paz y libertad y esperanza y bienestar y concordia y mucho más.


No hay que dejar pasar la ocasión de organizar visitas guiadas que requetesignifiquen el monumento requeteinterpretando epitafios, citas, emblemas, pinturas y demás parafernalia existente y otra susceptible de añadir. Las instalaciones podrían rentabilizarse dotándolas de una tienda de merchandising y el Bar de la Memoria, un requetebar donde te cobran cuando entras por si se te olvida pagar.


Con solemnidad y rigor se podría estrenar el nuevo complejo en alguna fecha señalada del calendario pamplonés y, dado que no se puede volver a inaugurar algo que ya está inaugurado, lo correcto es hacer una requeteinauguración. Estoy seguro de que, con las medidas que propongo, la opinión de la ciudadanía con respecto al polémico cenotafio daría un giro de trescientos sesenta grados. Quedaría requetebién.


Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas


MUCHA MIERDA

 

La expresión hace referencia a la abundancia de excrementos de los animales de tiro que aparcaban en teatros y eventos, indicando afluencia de público y por tanto de éxito. Pero no deja de ser paradójico que la felicidad del resultado esté directamente relacionado con la producción de inmundicias y, a tenor de los acontecimientos que nos está tocando vivir, esa paradoja se reproduzca en tantos ámbitos donde se aboca a la humanidad a un hiperdesarrollo tan frenético como suicida.


La producción se incrementa día a día y, por ende, la consecuente creación de basura y desperdicios cada vez más difícil de digerir. La concentración urbana, fruto de la optimización en los sistemas de producción y comercialización, el trasiego de mercancías y personas, los conflictos geopolíticos y la expansión demográfica sin precedentes del último siglo, contribuyen a una inestabilidad medioambiental que amenaza las condiciones de supervivencia de la especie. Y sin embargo, siguiendo la doctrina del dicho en cuestión, podríamos pensar que tanta inmundicia es síntoma de abundancia y de la buena marcha de nuestra civilización. Si hay más basura es porque consumimos más y por consiguiente la maquinaria “chuta”.


Ocurre lo mismo en el plano económico y político, donde los administradores de la cosa pública y los emprendedores se dedican a promover negocios estimulando el desarrollo mercantil de bienes y servicios. No son pocos los “conseguidores” que se afanan en estas lucrativas labores: se afanan lo que pueden y cuanto mayor es el “afane” más parece que estimulan la riqueza a su alrededor. La delincuencia promueve el lucro y activa las transacciones y los flujos monetarios: no pocos dirigentes políticos están encausados en procesos judiciales, diluyendo en muchos casos la imagen del líder filántropo con el delincuente psicópata y, en los personajes más poderosos, evocando a aquel maléfico profesor chiflado cuyo afán primordial era “dominar el mundo”, subyugar a la humanidad con sus malas artes y sus inventos nefastos. No se aleja mucho el Rayo Desintegrador de la amenaza nuclear con la que juegan los cabecillas de las grandes potencias o El Gran Escrutinizador del uso y abuso de los metadatos.


Estamos asistiendo a un desvanecimiento de la realidad en el relato diario gracias a la profusión de informaciones donde abundan las medias verdades, los bulos o las mentiras que, tan descaradamente, se propagan de inmediato desde cualquier rincón del planeta ante la inacción de los legisladores. Hay un exceso de Influenciadores, Locutores, Aconsejadores, Iluminadores Deslumbrados e Insultadores Patológicos que inundan los medios de comunicación y cuya difusión muchas veces es inversamente proporcional a su veracidad o sensatez. Los gobiernos se subyugan al control de los monopolios que evitan así la regulación de sus actividades y convierten nuestras democracias en mercadocracias, donde todo se resuelve por la ley de la oferta y la demanda... o por la ley del embudo.


Las economías sociales no parecen haber mejorado mucho en los últimos años y las recetas de austeridad que aplicaron las políticas liberales no se ve que hayan resultado muy eficaces; además la desigualdad crece con las catástrofes y éstas no escasean debido al uso de combustibles fósiles en los procesos de consumo. Aunque si hacemos caso a los voceros que no se cansan de pregonar que tiempos de crisis son tiempo de oportunidades, la destrucción de hoy puede ser la construcción del mañana, la voluntad y la fe mueven montañas... de dinero y de mierda y tendremos que admitir que estamos en el mejor de los mundos posibles.


Estoy seguro que el acopio de papel higiénico que hacen tantos y tantas en momentos de inseguridad, está relacionado con ese anhelo de crecimiento y superación inherente al ser humano que, conocedor cada vez más de su destino, se prepara para la batalla final. Mucha mierda, vamos.


Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas


DOS TONTOS

 


Debe ser cosa de la edad pero es que, cada día que pasa, entiendo menos. Parece que con el tiempo las certezas y convicciones se vuelven dudas, incertidumbres y... perplejidades.


No entiendo cómo se puede tolerar el asesinato de más de cuarenta mil civiles, de los cuales más de dieciséis mil eran niños, en un año de guerra en Gaza sin que el resto de la humanidad pongamos freno a esta masacre. Para las poderosísimas potencias mundiales las prioridades son otras y no parece que, depende qué desastres y calamidades, merezcan su atención.


No entiendo que, en nombre de la libertad, se persiga y rechace a la población que huye de las hambrunas, los conflictos armados o las persecuciones a disidentes pacíficos. Me cuesta comprender cómo se levantan muros en las naciones para impedir el tránsito de las personas, convirtiendo los países en jaulas, para los de dentro y para los de fuera. Me llama la atención que los emigrantes instalados en nuestra sociedad, cuyo trabajo y servicio es innegable y muchas veces mal retribuido, sufran el desprecio de tantos defensores de la libertad.


No entiendo que, con el argumento de defender a los hijos e hijas del adoctrinamiento, se persiga la formación sexual en las escuelas mientras las inquietudes y dudas de los chavales, referentes a su sicalipsis (malicia, picardía sexual) y relaciones afectivas, se modelan en las procelosas redes de la pornografía.


No entiendo qué piensan las grandes fortunas del planeta para amontonar más y más riqueza exprimiendo al resto de los mortales hasta extremos intolerables, ignorando el deterioro del hábitat y esquilmando los recursos del orbe en una necia huida hacia delante. ¿De verdad alguien piensa que es una alternativa vivir en un refugio en alguna galaxia no muy lejana?.


No entiendo cómo puede haber personas que desprecien los gritos de las mujeres que exigen un cambio de paradigma en las relaciones de género y que no se las maltrate o se las mate, reivindicando su igualdad con los hombres en derechos y libertades.


No comprendo estas y otras cosas que veo a mi alrededor, será que soy un tonto, o como decía Alberti a estas alturas ya soy dos tontos.


Suyo, afectadísimo, Juanito Monsergas



miércoles, 21 de agosto de 2024

NEGROS

 

Parece que a los representantes de los partidos políticos, a unos más que a otros, les encanta azuzar a la parroquia para que tomen partido por sus peleas electoralistas. Plantean un panorama apocalíptico en el que estuviéramos a punto de la guerra civil, olvidando que favorecer la convivencia debería de ser su primordial objetivo.


Uno de los temas más recurrentes para esta confrontación suele ser la inmigración. Las manifestaciones contrarias a la llegada de emigrantes, a “los de fuera”, se repiten, mientras muchas voces parlamentarias se oponen a la libre circulación de personas, obviando que la humanidad lleva emigrando desde sus albores y la mayoría de los países se han conformado con habitantes llegados de fuera.


Las vicisitudes de muchas de las personas que llegan a nuestras playas muestran la desesperación de quien se juega la vida para dejar atrás familia, amigos, país... y acabar en una chabola de temporero en unas condiciones en algunos casos peores de las que tenían en su lugar de origen. Desplazados por violencia extrema, carencia de agua y alimentos, falta de derechos, persecución política, etc no ven otra salida que buscar un destino donde poder vivir en paz.


Las vallas, la vigilancia fronteriza, las aduanas, establecen quiénes quedan fuera de la ecuación y quiénes pueden quedarse: el tamaño de su cuenta corriente vencerá cualquier impedimento. Los países con mejor nivel de vida envejecen y hace falta mano de obra que costee los servicios: la población se nutre de otras etnias que muchas veces son señaladas como chivo expiatorio y se convierten en el blanco de los insatisfechos.


“¡No son como nosotros! ¡Son los responsables de la falta de empleo, de la saturación de la sanidad, copan las ayudas asistenciales, son delincuentes, están poniendo en peligro nuestra cultura, nuestra identidad...!”, braman en las declaraciones públicas los prebostes. “Hay que conservar nuestras tradiciones, nuestras creencias, nuestro acerbo, nuestra historia. No podemos poner en peligro nuestra identidad”.


Y es curioso que tanta gente considere la identidad como algo excluyente y que para reafirmar la propia haya que rechazar las otras: que para hacer valer nuestra individualidad haya que seleccionar un solo aspecto renunciando al resto de influencias que recibimos a diario. Las voces que ensalzan nuestros (supuestos) valores patrios nutren de anglicismos su conversación, consumen ocio estadounidense, visten ropa fabricada en oriente, se alimentan de frutos tropicales, hablan por un móvil coreano, compran muebles daneses, conducen coches alemanes, bailan ritmos caribeños, presumen con diamantes africanos y se adornan con banderitas españolas... fabricadas en China.


Como dice Amin Maloof, el escritor franco-libanés, en su esclarecedor y sensato libro Identidades Asesinas, al hablar de la esencia personal: «¿Medio francés y medio libanés entonces? La identidad no está hecha de compartimentos, no se divide en mitades, ni en tercios o en zonas estancas. Y no es que tenga varias identidades: tengo solamente una, producto de todos los elementos que la han configurado mediante una “dosificación” singular que nunca es la misma en dos personas. Todos deberían poder incluir, en lo que piensan que es su identidad, un componente nuevo, llamado a cobrar cada vez más importancia: el sentimiento de pertenecer también a la aventura humana».


Aquélla que comenzó en África cuando la humanidad inició su andadura... cuando todos los de nuestra especie éramos negros.


Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas.