Ya está bien de tolerar lo intolerable. Vienen aquí y pretenden seguir vistiendo como en su país, los hombres con faldas y las mujeres con el burka y el jihab. Aquí los únicos varones que están autorizados a vestir de largo son los curas y las únicas personas embozadas sin que se les vea el rostro han de ser los antidisturbios y la policía secreta que para eso es secreta.
Esas mujeres que esgrimen sus símbolos mahometanos ocultándose el pelo y las orejas pretenden vivir entre nosotros como si fueran una más cuando está claro que no comparten nuestra cultura ni nuestra indiosincrasia, ¡ni que fueran monjas!. Y por cierto, a ver si todas esas turistas que visitan nuestros templos, iglesias y catedrales en sus viajes vacacionales, guardan el debido respeto a las normas y directrices que marca nuestra doctrina católica y se ponen la mantilla; como dijo San Pablo a los Corintios: toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta afrenta su cabeza (…) Porque si la mujer no se cubre que se corte también el cabello; porque el varón no debe cubrirse la cabeza pues él es imagen y gloria de dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer sino la mujer del varón y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer sino la mujer por causa del varón.
Esta gente que viene escapando de su país o de la miseria no sé qué se piensan. Se creen con el mismo derecho a tener las prerrogativas y derechos que los nacidos de padres españoles o cristianos viejos de ocho generaciones y diecisiete apellidos castellanos. ¡Pero qué se han creído! Como si trabajar en nuestro país y pagarnos los impuestos les diera derecho a algo más que vivir en las chabolas que les hemos habilitado.
¿Qué quieren, tener la misma nacionalidad que mi cuñado que lleva sin pegar palo al agua siendo presidente de la Cámara de Comercio durante cuarenta años? ¿O como mi sobrino que empezó siendo concejal de mi pueblo con veintitrés primaveras y después de quince años de vivir de la sopa boba, se ha montado un chiringuito político a su medida, con fundación incluida, donde mangorronea todo lo que le da la gana y más?.
Para ser un buen patriota no se puede venir aquí con ánimo de trabajar y buscarse la vida, sino que hay que ser natural de la nación y tener lazos familiares adecuados y relaciones como dios manda: España first y Make España great again, y a trincar que son dos días. Prioridad nacionalista o, para ser más exactos, prioridad nazi-onanista, que viene a ser como hacerse una paja con la bandera.
Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas.
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