Por lo que puedo deducir a tenor de las noticias que invaden nuestras redes informativas, el individuo más rico del mundo y el personaje con el ejército más poderoso del planeta se han aliado para decidir cómo se van a repartir el mundo y dónde ha de estar cada uno.
Guerra de Ucrania, guerra en Palestina, conflictos armados que se multiplican por distintas partes del globo, relaciones comerciales tensas con China, Rusia … las mercancías y los dineros viajando a velocidad de vértigo, mientras el tráfico de personas se convierte en “trágico de personas” y economía de subsistencia. O de supervivencia. Los percances climáticos se suceden como castigos divinos irracionales y cada día que pasa la basura generada por nueve mil millones de personas aumenta su presencia en el hacer y deshacer cotidiano de todos nosotros.
Las voces más airadas parecen tener éxito en la proclama y, aquí y allá, esgrimen motosierras, fortunas desaforadas, rotuladores como sables, e incluso mesas de salón de siete por cuatro... anunciando que estamos a las puertas de una tercera guerra mundial, que van a reorganizarlo todo y que estamos todos invitados al banquete... sí o sí que se dice ahora.
En el panorama nacional también tenemos entre nosotros una variada fauna de conseguidores, influencers, voceadores politizados y sin politizar, contertulios y sin tertulios... todos diciendo lo que se les pasa por la cabeza, azuzando al personal para que tome partido y buscando el estrambote con el que cobrar protagonismo, ser “trendintopic” de lo que sea.
Nos vemos en las redes, le dijo la sardina al bacalao. Un clima imprevisible y acelerado se impone por la interconectividad social que aumenta el ritmo de las interacciones y de una dependencia incontrolable: la IA, la “Ilegalidad Autorizable”. Usted puede saltarse la ley siempre que tenga el permiso oportuno. Así es la democracia. Si no le gusta tenemos dictaduras militares, religiosas, autarquías... usted elige.
Y de repente los acérrimos enemigos de siempre, los Iusei y los ruskis, parecen llegar a un acuerdo y para celebrarlo se meriendan Ucrania. Pero ¿y qué pasa con la expansión de la OTAN y la colocación de armas nucleares a las puertas de Rusia? ¿Podemos estar tranquilos con el arsenal nuclear de estos dos matones cuando EEUU ya abandonó el Tratado ABM de 2002 sobre el control de armas nucleares y Rusia ha dejado implícito que las puede usar?. La buena sintonía que dicen disfrutar se me antoja tan falsa como un billete de 300 euros.
No sería de extrañar que optaran por resolver la cuestión como el escorpión, que se ahogó por picar a la rana en medio del rio aún a sabiendas de que se iba a ahogar. Es la naturaleza del estúpido que, según Alexander Feldmann, es «El ser humano a quien la naturaleza ha suministrado órganos sanos, y cuyo instrumento raciocinante carece de defectos, a pesar de lo cual no sabe usarlo correctamente». «Contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano», que dijo Goethe.
No basta con parecer idiota: hay que disipar las dudas.
Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas
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