Dolar Tramp acapara los telediarios por sus ansias de dominar el mundo rememorando a El Gran Dictador aunque con menos humor y una gran dosis de crueldad. Adueñarse de Groenlandia, Panamá, Venezuela, Colombia, Cuba, Irán, Canadá... mientras incrementa su fortuna y la de su familia, en una espiral avariciosa sin fin que pone al mundo patas arriba y destruye el consenso conseguido tras las dos guerras mundiales.
Pero si hay algo que el género humano ha perseguido a lo largo de la historia con más ahínco, eso ha sido el prolongar nuestra existencia lo más posible. Según nos decían de críos, Matusalén vivió 969 años y tardó 187 en engendrar a Lamec (Génesis 5, 25-27) y no han sido pocos los que han seguido la quimera de querer vivir eternamente o por lo menos lo más posible. Vida después de la muerte, inmortalidad, trascendencia, criogénesis, biotecnología, IA científica transhumanista, hábitos saludables para maximizar años de vida... cualquier método es bueno si espanta nuestro horizonte mortal.
Paradójicamente debería de sentirme afortunado porque, gracias a Dolar Tramp cada año de su alocada legislatura se me está haciendo como si fueran siete.
Suyo, afectadísimo: Juanito Monsergas
No hay comentarios:
Publicar un comentario